domingo, 27 de julio de 2008

La boda (cap.V)

El sacerdote comenzó con la ceremonia y se hizo un silencio, solo alterado de vez en cuando por los gritos de los pequeños que estaban allí custodiados por Povedilla.
Lucas miraba a menudo a Sara, y cuando ella notaba que la estaba mirando, le devolvía la suya acompañada de una tierna sonrisa. Se puede decir que Lucas no prestaba atención a las palabras del cura, ya que en su mente solo pasaban los momentos que había pasado junto a ella, los buenos y los malos, y cuando pensaba que estaban a punto de convertirse en marido y mujer, él la miraba para convencerse que no se trataba de ningún sueño.
Leyendo los votos, estaban cogidos de ambas manos, uno enfrente del otro, la voz de Sara era clara, aunque se percibía cierto nerviosismo, en cambio la de Lucas, estaba embargada de emoción, acompañada de vez en cuando por algunos de sus típicos carraspeos para intentar aclarar su voz.
Otro de los emocionantes momentos, fueron las alianzas. Ambos las habían elegido sencillas, Sara tenía el capricho que fueran de oro blanco, y Lucas accedió sin ningún problema. En el de Sara, llevaba la inscripción: “Lucas siempre” y en el de Lucas:”Sara, mi niña”.
Tanto los dedos de Lucas como los de Sara, temblaban a la hora de colocarse mutuamente los anillos, y sucedía lo típico, que parece que los anillos no correspondían a esos dedos y se convertía en la tarea más difícil del mundo justo en esos momentos.
“Yo os declaro marido y mujer” dijo el cura con una amplia sonrisa e hizo un gesto a Lucas como que podía besarla, así que éste se giró completamente hacia Sara y ella hizo lo mismo a la vez que se arreglaba el vestido, le cogió su rostro con mucha dulzura y delicadeza y le dio un cálido beso en los labios, que si por él hubiera sido, lo hubiera alargado mucho más en el tiempo, pero no era el lugar indicado, ya se desquitaría después...
Los primeros en darles la enhorabuena a los recién casados, fueron unos emocionados Paco y Lola, ambos con sendos pañuelos en las manos, y después Mariano, que se había contagiado también de la emoción. Lucas parecía respirar tranquilo, ya no tenía los nervios previos, ahora estaba feliz, muy feliz, al igual que Sara, que sentía que no era posible tanta dicha como sentía en aquel preciso instante.

3 comentarios:

Àngela dijo...

Me encanta!! Es muy bonita esta boda cada vez que la leo me se llena el estomago de mariposas. Quiero mas relato!!.

Besos

Hans dijo...

yo hubiese alargao ese beso, ahi como lapa y que se caiga el mundo jajaja

precioso relato, si vivieras de esto te forras de oro eh... habria que reescribir el guion a LHDP jejeje

besitos mi niña ;)

Blanca dijo...

Gracias por leerlo Angela, me alegro que pases un buen rato.

Un beso

Pues si nene, debería haber alargado más momentos, no solo el del beso :p (tú siempre igual, bromitaaaaa), y no seas tan exagerao que más vas a sacar los colores, jajajajaja

Besitossss