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martes, 9 de junio de 2009

Se cansó...

... de despertar en una cama solitaria que antes era de dos
... de mirar el móvil a cada rato por si él le había mandado algún sms
... de tener que dar explicaciones a quien le preguntaba como llevaba la situación
... de vivir separados
... de fingir que todo iba bien cuando hacía tiempo que algo estaba fallando
... de ver la felicidad en otras parejas y no poder evitar sentir envidia
... de esperar sus llamadas
... de no tenerle con ella cuando más le hacía falta
... de imaginar que podía enamorarse de otra
... de que los días pasaran tan lentos, así como los meses
... de sus promesas de visita y sus posteriores cancelaciones,...siempre por trabajo
... de ser una egoísta y pensar sólo en ella, y no saber entenderlo mejor
... de que al final que se cumpliera eso de que "la distancia es el olvido"
... de sentir que estaba perdiendo el tiempo
... de irse a la cama con el pensamiento puesto en lo que estará haciendo, y si él también la echó de menos hoy
... de no saber llevar la situación
... de estar rodeada de gente, pero...sola
... de su falta de atención en muchas ocasiones, como olvidarse de fechas señaladas
... de no parar de preguntarse si él piensa en ella tanto como ella en él
... de que a veces le asalte la terrible idea de si vale o no vale la pena
...
...
...Sara se cansó de estar siempre cansada...

sábado, 2 de agosto de 2008

La boda (cap.VI)

A la salida, todos estaban preparados para tirarles arroz a los recién casados, los más jóvenes acompañados de Quique y Curtis, se encargaron de encender las tracas y lanzar los cohetes rellenos de confetti y cintas de colores. Sara se acurrucaba en Lucas, quien con su brazo derecho intentaba cubrirla de la peculiar lluvia.

Besos, abrazos y felicitaciones a la feliz pareja. Luego tocaba posar para las fotos, primero todos juntos, tuvieron que hacerse varias instantáneas ya que era imposible que todos estuvieran quietos. Las siguientes fueron: Paco de la mano de Sara, y Lola cogida del brazo de Lucas; Sara agarrada de su abuelo y doña Concha junto a Lucas; con Mariano y Bernarda; con los compañeros de comisaría; con la pandilla de Sara; los novios solamente con los invitados más pequeños de la boda: Lucas sostenía en brazos a la hija de Rita y Pove, y Sara su primito (hijo de Silvia y Gonzalo); otra foto la formada por doña Concha, Lola y Sara; en otra el trío Paco, Mariano y Lucas.

Para el reportaje de ellos solos, utilizaron un bonito paraje que había junto a la ermita formado por árboles en su mayoría, algo de vegetación silvestre y algún que otro viejo banco de madera. El fotógrafo les aconsejó que fueran lo más naturales posible, a Lucas le incomodaba algo el posar, le daba como vergüenza, pero el profesional le dijo que ya se encargaría él de hacer bien su trabajo...Una primera fue caminando cogidos de la mano y mirándose mientras hablaban; otra en la que Lucas señalaba algo en el horizonte y ella miraba con atención; otra besando a Sara en la frente mientras sostenía su cara con ambas manos y ella tenía la mirada baja y sonriendo; otra besándose en los labios; otra cogiendo a Sara por detrás y ésta cruzando sus brazos hasta abrazar a los de Lucas, quien apoyaba su barbilla en el hombro de Sara; otra sentados en un banco de madera Lucas le apartaba un mechón de la cara a Sara mientras ésta lo miraba dulcemente; también sentados, Sara apoyaba su cabeza en el hombro de Lucas llevando la chaqueta de él sobre sus hombros; otra andando cogidos por la cintura y ella besándole en la mejilla; otra ella apoyada con las manos hacia atrás en el tronco de un gran árbol y él en frente con una mano apoyada también en el grueso tronco a la altura de la cabeza de ella y mirándose pícaramente; otra de Sara reposando su cabeza en el pecho de Lucas mientras él la abraza; Sara enlazando sus manos por detrás del cuello de él y éste rodeándole por la cintura y con las caras muy juntas riendo divertidos; Lucas mirando a Sara embelesado mientras ella se arreglaba la falda...Otras en solitario: Lucas apoyado de lado en el árbol con la chaqueta colgando de su dedo en el hombro; caminando cabizbajo con las manos en los bolsillos del pantalón; Lucas riendo a carcajadas (gracias a las tonterías que ella le hacía junto al fotógrafo)...y de Sara: sentada en el banco con las manos a ambos lados y sobre el banco, mirando al cielo; caminando mientras olía su ramo sujeto por ambas manos; corriendo hacia la cámara a la vez que se recogía el faldón para facilitar su “carrera” y riendo divertida...de las últimas en pareja fueron a modo de “cierre de álbum”: ambos cogidos de la mano de espaldas, caminando y mirando hacia atrás donde estaba el objetivo de la cámara; otra caminando sin mirar atrás pero mirándose entre ellos, otra en la misma posición se despedían saludando con las manos a la cámara.
(Siento si este trozo puede parece una chorrada, pero me hacía mucha ilusión imaginar una sesión entre ellos, ...será porque apenas hay entre Hugo y Michelle, y bueno, al fin y al cabo, forma parte de toda boda ¿no?)

domingo, 27 de julio de 2008

La boda (cap.V)

El sacerdote comenzó con la ceremonia y se hizo un silencio, solo alterado de vez en cuando por los gritos de los pequeños que estaban allí custodiados por Povedilla.
Lucas miraba a menudo a Sara, y cuando ella notaba que la estaba mirando, le devolvía la suya acompañada de una tierna sonrisa. Se puede decir que Lucas no prestaba atención a las palabras del cura, ya que en su mente solo pasaban los momentos que había pasado junto a ella, los buenos y los malos, y cuando pensaba que estaban a punto de convertirse en marido y mujer, él la miraba para convencerse que no se trataba de ningún sueño.
Leyendo los votos, estaban cogidos de ambas manos, uno enfrente del otro, la voz de Sara era clara, aunque se percibía cierto nerviosismo, en cambio la de Lucas, estaba embargada de emoción, acompañada de vez en cuando por algunos de sus típicos carraspeos para intentar aclarar su voz.
Otro de los emocionantes momentos, fueron las alianzas. Ambos las habían elegido sencillas, Sara tenía el capricho que fueran de oro blanco, y Lucas accedió sin ningún problema. En el de Sara, llevaba la inscripción: “Lucas siempre” y en el de Lucas:”Sara, mi niña”.
Tanto los dedos de Lucas como los de Sara, temblaban a la hora de colocarse mutuamente los anillos, y sucedía lo típico, que parece que los anillos no correspondían a esos dedos y se convertía en la tarea más difícil del mundo justo en esos momentos.
“Yo os declaro marido y mujer” dijo el cura con una amplia sonrisa e hizo un gesto a Lucas como que podía besarla, así que éste se giró completamente hacia Sara y ella hizo lo mismo a la vez que se arreglaba el vestido, le cogió su rostro con mucha dulzura y delicadeza y le dio un cálido beso en los labios, que si por él hubiera sido, lo hubiera alargado mucho más en el tiempo, pero no era el lugar indicado, ya se desquitaría después...
Los primeros en darles la enhorabuena a los recién casados, fueron unos emocionados Paco y Lola, ambos con sendos pañuelos en las manos, y después Mariano, que se había contagiado también de la emoción. Lucas parecía respirar tranquilo, ya no tenía los nervios previos, ahora estaba feliz, muy feliz, al igual que Sara, que sentía que no era posible tanta dicha como sentía en aquel preciso instante.

domingo, 20 de julio de 2008

La boda (cap.IV)

En el altar, cuidadosamente adornado, Mariano charlaba con Lucas, en la primera fila, (separada por un pasillo) toda la familia, el resto de invitados ocupaban los siguientes bancos. El sacerdote dando las últimas indicaciones al monaguillo, y sentado al órgano, un conocido de don Lorenzo que era músico, pasaba las páginas de las partituras repasando el repertorio...Instantes después, unos pasos firmes resonaron en el pequeño lugar, todo el mundo se volvió para ver quién era: Gonzalo, lo que significaba que la novia ya había llegado. Se pusieron todos de pie a la vez que empezaron a oírse los típicos murmullos de la gente producidos por la expectación del momento, que se silenciaron cuando comenzaron a sonar los primeros acordes del “Ave María”.

Lucas notó que su corazón se iba acelerando cada vez más, le costaba incluso tragar saliva, miró a Mariano quién le guiñó un ojo para tranquilizarlo, luego movió su cuello para acomodarlo mejor en el de la camisa y terminó por dirigir su mirada hacia la puerta. Acababan de aparecer: Sara del brazo de su orgulloso padre, ambos lucían sus mejores sonrisas que intentaban disimular también el nerviosismo de los dos.

Lucas dio unos pequeños pasos hacia el centro del pasillo para verla llegar mejor, no podía creerlo, ya estaba allí, no faltaba nadie...se acercaban a él despacio, sonriendo amablemente a los invitados que no paraban de decirle lo guapa que estaba, ella apenas los oía, ya lo había visto a él y eso la había puesto algo nerviosa, con lo tranquila que había estado toda la mañana, notaba como su cuerpo comenzaba a temblar a medida que estaba más cerca de él...

Tenía razón Lola”, pensaba Lucas, Sara estaba guapísima, radiante, parecía como si iluminara ella sola la pequeña ermita, la había imaginado muchas veces, pero la realidad superaba con creces a sus pensamientos, parecía realmente una princesa de cuento, su princesa...

Lucas bajó el escalón que accedía al altar para ir a buscar a Sara. Paco se la entregaba en ese instante con una emocionada sonrisa y con los ojos llenos de lágrimas. Sara miró a Lucas, que también estaba emocionado, y a punto de soltar una lágrima, lo cual enterneció a Sara e hizo ademán de morderse el labio, porque si pudiera lo abrazaría fuerte para intentar calmarlo, pero no era plan...Así que se sonrieron ambos muy cómplices, y Lucas la ayudó a subir, ya que entre el ramo de pequeñas margaritas, y remangarse un poco la falda, tenía algo de dificultad. Una vez en el altar, Sara depositó el ramo y ambos se cogieron de la mano, Lucas se acercó a darle un beso en la mejilla y luego le dijo al oído:”estás guapísima”, Sara le contestó sonriendo en voz bajita “Tú también estás muy guapo”.

sábado, 19 de julio de 2008

La boda (cap.III)

Lucas se colocaba la chaqueta cuidadosamente mientras se miraba al espejo, Mariano se acercó para retocarle la corbata:
L: “Bueno (dijo dando un suspiro), pues ya estoy”(ya no estaba tan tranquilo como antes)
M:”¡Qué guapo estás cabrón!, aunque claro, con la percha que tú tienes...”
L: “Si sólo es un traje (quitándole importancia), tú sí que estás guapo” (lo mira sonriendo)
M:”Joder tío, ¡Sarita tu esposa!, cada vez que lo pienso...” (se pasa la mano por la frente como suele hacer otras veces, un gesto típico de Mariano)
Lucas , que mientras se estaba ajustando los puños de la camisa, lo vuelve a mirar
M:”Es que...habéis pasado tanto...y se os ve siempre tan felices...”
L:”Tú no te quejes (para evitar que su amigo se pusiera moñas), que Bernarda te quiere mucho, y tú a ella también ¿no?
M:”Si claro...(pero Mariano sigue en sus trece):”La cara es el reflejo del alma Lucas, y basta con miraros a vosotros dos para darse cuenta de lo que sentís el uno por el otro...es tan bonito tío” (finalmente consigue emocionarse)
L:”Joder Mariano, que me vas a hacer llorar a mí también”-Lucas haciéndose el fuerte e intentando no emocionarse también delante de su amigo, se dan un fuerte abrazo y le dice en voz bajita: “Gracias tío, te debo tanto...”
Mariano que ya tenía los ojos empapados de lágrimas, pasa sus manos rápidamente para impedir que salieran, Lucas imita el gesto de su amigo y después se componen sus trajes.
M:”Bueno....entonces ¿qué?, ¿vamos?
L:”Vamos” (después de dar un soplido de aire a modo de liberar nervios)


Sara no quería un coche espectacular que la llevara a la ermita, Montoya había ofrecido llevarles en su nuevo BMW, Sara aceptó, Gonzalo sería quien la llevara a ella y a su padre hasta el lugar de la ceremonia.


Mariano era el encargado de llevar a Lucas. Cuando llegaron se encontraron con Povedilla y Rita charlando con Curtis, Quique estaba entreteniendo a la pequeña Sabinica con sus gracias de siempre. Unos cuantos compañeros más de comisaría estaban también por allí, Coque, Jimmy y los de la banda, unas amigas de Sara; Silvia que había llegado con su padre hablaba por el móvil y don Lorenzo entretenía a su nieto (hijo de Silvia y Gonzalo).

Todos fueron a recibir a Lucas, a decirle lo guapo que estaba, sobre todo Rita, que no paraba de elogiarlo y abrumarlo, por momentos se iba poniendo cada vez más nervioso, aunque hacía lo posible por disimularlo.

Todos se volvieron al oir llegar un coche para ver de quien se trataba: eran Lola, Bernarda y doña Concha, Lucas se acercó a recibirlas.
L:”¡Pero qué guapas! (exclamo Lucas muy sonriente)
Lo:”Tú sí que estás guapo cariño” (una futura suegra orgullosa de su yerno, se dieron un abrazo y un beso)
C:”Hay que ver el hombretón que se lleva mi nieta, ella sí que sabe” (se acerca doña Concha a achuchar al futuro nieto político)
L:”Usted si está elegante doña Concha”
B:”¿Cómo estás?, ¿nerviosillo?” (después de darle un beso)
L:”Mentiría si dijera que no, y ahora que estáis aquí vosotras, significa que ya queda menos para que llegue” (acaba la frase con voz algo temblorosa)
Lo:”Sara está guapísima” (le dice arreglándole el pelo como si fuera su madre)
L: ”Tengo muchas ganas de verla” (ilusionado y emocionado)
C:”Estaba muy tranquila la condenada”
Lo: ”Para nerviosas ya estábamos nosotras” (quitándole alguna pelusilla al impoluto traje de Lucas)
B:”Tienes los anillos ¿no?” (a Mariano)
M:”Que siiiii, tranquilos todos, que manía...”
Don Lorenzo se acerca y después de saludar a las recién llegadas, hace como de anfitrión:”Vamos entrando ¿no?”
Lo:”Sí papá, tienes razón, mejor vamos dentro, no creo que tarden mucho en llegar”
L: ”Vale, venga” (dando una palmada, una vez más para intentar liberar la tensión)
C: ”Andando pues”(se pone al lado de don Lorenzo y le agarra del brazo, él le sonríe y la acepta a pesar de no ser mucho de su agrado)

Lola entró junto a Lucas, Berni con Mariano, y así sucesivamente fueron entrando todos y acomodándose en la pequeña ermita.

miércoles, 16 de julio de 2008

dolor y placer


"...es algo muy profundo, eso sólo se siente cuando estás con alguien a quien amas mucho y estás completamente concentrado y compenetrado, es un sentimiento entre ternura, amor, impotencia al mismo tiempo porque sabes que no hay nada más que pueda reemplazar ese momento en la vida, y sabes que a lo mejor sólo se vive una vez"

martes, 15 de julio de 2008

La boda (cap.II)

Después de ducharse, Lucas, envuelto en una toalla de cintura para abajo, se rasuraba ligeramente la barba, no se la iba a afeitar toda por expreso de deseo de Sara, a quién le gustaba mucho, ya que opinaba que formaba parte de su personalidad. Unos golpes que venían de la puerta de entrada le hicieron abandonar su entretenida labor.
M:”Pero, ¿aún estás así?” (mirándole con asombro un Mariano impecable vestido de traje)
L:”Así ¿cómo?, tengo tiempo de sobras” (dirigiéndose de nuevo al baño y dejando a Mariano con la palabra en la boca a la vez que cerraba la puerta)
M:”Joder Lucas, qué tranquilo te veo,...¿no te habrás pasao con las valerianas?” (siguiéndole)
L:”¡Qué va! (frunciendo el ceño), si no me han hecho nada, cuatro me tuve que tomar (le muestra sus cuatro dedos juntos en las narices de Mariano), y he estado más despierto que nunca” (coge su maquinilla otra vez)
M:”Pues son mano de santo tío, lo que pasa que pa´tranquilizarte a ti hace falta una caja entera....¿lo tienes todo listo?”
L:”Siiiii”(mientras seguía perfilándose la barba)
M:”No sé cómo no te has cortado un poco el pelo,...¡y la barba tío!...que te vas a casar, que no te vas a la comisaría”
L:”Mira Mariano, no me des la chapa...además a los dos nos gusta así” (ya llevaba estaba empezando a coger forma de melena)
M:”Vale, vale”
L:”Por cierto, llevas los anillos ¿no? (lo mira temiendo lo peor), porque a ver si al final...”
M:”Que sí hombre, que sí” (le interrumpe), “míralos”(dice sonriendo y saca una bolsita de tercipelo del bolsillo que contenía los anillos)
Lucas se queda más conforme, guarda su maquinilla y se pone loción aftershave ante la atenta mirada de Mariano.

Mientras, Sara, se vestía ayudada por su madre con una gran emoción, cuyas lágrimas estaban a punto de arruinarle el maquillaje, su abuela también colaboraba, pero más bien opinando.
El vestido era de tirantes que acababan unidos detrás del cuello, lo que hacía que tuviera gran parte de la espalda al descubierto. Era de color blanco “roto”, y el cuerpo estaba bordado con pequeños dibujos hechos con pedrería al igual que la falda, que no tenía mucho vuelo pero sí algo de cola, que a Sara le hacía mucha ilusión, al igual que llevar velo, el cual era de chantilly y bordeado con ondas, era el mismo que lució en su boda su abuela doña Concha. Los zapatos eran sencillos, cerrados de punta redondeada, y forrados con la misma tela del vestido.
Sara se colocó los pendientes que su madre le había regalado unos días antes y que habían pertenecido a su abuela materna, y de esta manera, acabó de vestirse para su gran día.

domingo, 13 de julio de 2008

La boda (cap.I)

Lucas no había podido dormir mucho la pasada noche, a pesar de las valerianas que le había facilitado Mariano, no le fueron suficientes para calmar el nerviosismo que le invadía desde hacía varios días: convertirse en el marido de Sara.
No era miedo lo que sentía, era mucha emoción, un sueño hecho realidad, su gran sueño, como el broche de oro. Su anterior boda no tenía nada que ver con ésta, no tenía ese gusanillo los días de antes, ni estaba tan ilusionado, ni le había preocupado demasiado cómo se encontraba la novia los días previos, ni los preparativos, ni había imaginado lo guapa que estaría vestida de novia,...como siempre, con Sara, “todo era distinto”.
Para que el tiempo le pasara más deprisa, mantener su mente ocupada e intentar distraerse un poco, nada más levantarse, se puso el chándal y salió a correr un rato, para intentar quemar algo de adrenalina.

En casa de los Miranda, todo era un caos: la cocina y el comedor estaban llenos de cajas, bolsas, incluso el traje de doña Concha colgaba de la lámpara del comedor para que no se arrugara. Lola, Sara y su abuela, acababan de llegar de la peluquería y se disponían a cambiarse. Paco ya se había puesto el traje, al oir el barullo que formaban las mujeres, salió a recibirlas.

P:”Menos mal que estáis aquí, menos mal (algo apurado) ¿os habéis dao cuenta la hora qué es?"
L:”Ay Paco, que a tu madre no le acababa de convencer el peinado y ha vuelto loca a la pobre peluquera”
C: “Es que me había peinao como a una vieja”
(protestando)
S: “Si no es tan tarde papá” (intentando tranquilizarle)
P:”¡Pero que guapa está mi niña! (mirándola a la vez que sonreía) bueno, las tres estáis muy guapas” (muy orgulloso de sus tres mujeres)

Sara sonrió más si cabe ante los piropos de su padre, este no se equivocaba, estaba guapísima, llevaba un recogido hacia atrás con el pelo suelto, y dejando algún tirabuzón a la cara, ella no quería ningún moño ni nada parecido, lo quería lo más natural y sencillo posible, al igual que el maquillaje, que apenas se le notaba...

S:”¿Por qué no os cambiáis vosotras primero?”
L:”Sí, será lo mejor, así te ayudaremos a vestirte”
C:”Paco hijo, bájame el vestido anda, a ver cómo me queda después de la dieta que he seguido estos últimos días...”
S:”Pero abuela, si ayer casi acabaste con la bandeja de pasteles”
C:”Eso lo hice para que no me diera un bajón de azúcar”
(cogiendo el vestido y quitando importancia al asunto)
P:”Cariño, hazme antes el nudo de la corbata, anda”
L:”Uisss, a ver, ven p´acá”

sábado, 7 de junio de 2008

Dar la vida por alguien...

De nuevo, Lucas tenía que arriesgar su vida por la de ella, por Sara. Estaba dispuesto a ello, como otras veces lo hizo, no podía soportar que ella muriera, prefería ser él.
No contaba con que Sara había dejado de ser una "niña", ahora se había convertido en su mano derecha, en su cómplice, también la necesitaba para resolver sus problemas, estaban juntos en todo al 100%.
Si Lucas tenía claro que que haría lo que fuera por salvar a Sara, ésta tampoco tenía dudas: "si tú saltas, yo salto...si tú te quemas, yo ardo" le volvió a recordar...¿cómo iba a permitir que él muriera?...Son un todo, dos mitades "condenadas" a estar juntas, y si una de ellas desaparece...
No podía dejarle sola, no iba a permitir perderlo...ya encontraría una solución, tenía que haber otra salida...era otra prueba del destino, que lo único que conseguía era fortalecer su amor y hacer más grande ese "todo" que es Lucas y Sara.


...es sin duda la prueba de amor más grande

viernes, 11 de enero de 2008

Saber de ti

No veía el momento de ir a buscarte... cuando desperté ya no te tenía durmiendo en mi regazo....me habían puesto una mascarilla que me daba oxigeno, y a mí, lo único que me hace sentir vivo, es tenerte conmigo, sentirte cerca... y saber que estás bien.
Bajo al parking donde están todos, esperando encontrarte, veo tanta gente y tengo tanta prisa por saber de ti...al final, sentada sobre una camilla, y ayudada también con una mascarilla estás tú, mi niña, mi razón de vivir...

¡Estás bien!, gracias a Dios que estás bien...mi temor inicial se torna en inmensa alegría...nuestras miradas se cruzan, una vez más, como tantas otras veces y el mundo, nuestro mundo, se vuelve a detener...solos tú y yo...

domingo, 18 de noviembre de 2007

La pillada

Lucas y Sara venían del cine cogidos de la mano. Era miércoles por la noche, día del espectador, y día casi sagrado para la pareja.: solían ir a un burguer y luego a ver una peli.
Sara siempre elegía las románticas, cosa que Lucas odiaba en un principio, pero que luego era difícil negar que le habían encantado incluso más que a ella, aunque tampoco era raro que el pobre se quedara dormido en alguna ocasión, lo que hacía que Sara se enfadara...Así que se turnaban cada semana para elegir película.
Con lo tarde que solían llegar esos días, ambos imaginaron que los Miranda estarían ya acostados y durmiendo, así que al llegar a la corrala, no dudaron en dar rienda suelta a sus sentimientos: hacerse mimos, besarse y abrazarse para despedirse.
Pero no contaban con que aquella noche precisamente, Paco se había quedado en el bar con Lola para ayudarla a mover unos arcones para limpiarlos...Lola ya estaba en casa, pero él se había quedado a colocarlos y a mover unos barriles para evitar el peso a su mujer.
Paco no pensó que al subir las escaleras y llegar al pasillo de la corrala, se encontraría a su hija y a Lucas besándose apasionadamente. Se quedó inmóvil, eso sí, con los ojos abiertos como platos, y casi sin pensarlo, dio un paso para atrás, hasta que quedó tras la esquina y así no podía ser visto...esperaría a que entraran en casa...No podía quitarse de la cabeza lo que acababa de ver. Sí había visto algún abrazo, algún casto y rápido beso entre ellos, pero con esa intensidad no...Al cabo de un rato, se asomó sigilosamente por la esquina, y ahora la parejita estaban abrazados...Volvió a esconderse, y sacó el pañuelo del bolsillo, para hacer ademán de limpiarse la boca, como de costumbre cuando algo le ponía nervioso...Entonces oyó cerrarse una puerta, así que se volvió a asomar y ya vio solo a Lucas metiendo la llave en su puerta con una sonrisa de oreja a oreja, esperó a que entrara, y Paco por fin pudo entrar en su casa, eso sí, le iba a costar quitase aquellas imágenes de la cabeza, y a ver con qué cara miraría a Lucas al día siguiente...

domingo, 11 de noviembre de 2007

Mensajitos

Paco, Lucas y Mariano estaban de vigilancia en la famosa furgoneta roja. Paco estaba sentado entre los dos, despotricando que a estas todavía tuvieran que hacer ese tipo de trabajo, pero Mariano le recordó que era como una especie de castigo por haberla cagado en la última misión.
Eran las diez y media, acababan de cenar unos bocatas que Lucas había traído de un bar cercano, llevaban varias horas en aquel pequeño habítaculo, apretujados y sin poder moverse a gusto. Lucas pensaba en Sara, en lo que estaría haciendo en esos momentos. Seguramente habría acabado ya de cenar y estaría fregando los cacharros ayudando a su madre, o estaría viendo la tele, aunque hoy no emitían su serie favorita, o a lo mejor estaba haciendo los deberes...Casi sin dudarlo, Lucas sacó su móvil del bolsillo del pantalón y comenzó a escribirle un sms.
Paco lo miró de reojo, pero no podía prestarle la atención que él quería porque Mariano había comenzado a explicar las ventajas de un móvil con videollamada , y su intención de hacerse con uno.
Lucas teclea: "Hola mi niña, aquí estoy pensando en tí, que haces?"
Sara oye el aviso del móvil y va corriendo a su habitación: "Seguro que es Lucas" le dice feliz a su madre, ésta sonríe al ver a su hija tan contenta.
Una enorme sonrisa se hizo en el rostro de Sara al comprobar que efectivamente Lucas le acababa de enviar un mensaje, lo abrió expectante, y aún más rápido que lo había leído, se sentó en la cama y comenzó a escribirle una respuesta:"Hola mi amor, acabo de cenar, todo bien?"
Lucas, que esperaba ansioso el mensaje, casi salta del asiento al oir la señal de aviso. Paco volvió a mirarlo de reojo. "Un poco aburrido, pero ahora mucho mejor ;), aunque preferiría estar ahí contigo"---"Y a mí que estuvieras aquí...dandome un abrazo de los tuyos :)". Lucas meneó la cabeza sonriendo, Paco no podía evitar sentir curiosidad y celos a la vez, "Seguro que le está diciendo guarradas a mi niña" pensaba Paco haciendo oídos sordos al pobre Mariano que seguía con su monólogo ahora sobre las tarifas de las compañías telefónicas...
"Bueno, pues te mando un abrazo y muuuuuchos besos" continuó Lucas con la "conversación"---"Yo también te mando muchos besos cariño, te quiero muuuuucho" le contestó Sara---"Seguro que no tanto como yo", Lucas escribía ensimismado en su móvil, era como si la tuviera a ella delante...
Al oir una vez más el sonido de aviso de mensaje, que tanto le estaba molestando, Paco soltó un: "Bueno, vale ya ¿no?...estamos a lo que estamos ¿o qué?"
Lucas: "Vale, vale...ya...ya me despido"-dijo el pobre. Aún pesaba sobre él lo que Paco pensara de su relación con Sara, e intentaba no perjudicarle en la medida que pudiera.
Paco: "Es que luego así nos va, tú todo el día con el móvil, mensajitos pa´rriba, mensajitos pa´abajo...y tú Mariano, calentándome la cabeza con los rollos esos y me distraéis joder, me distraéis"
Paco: "Tampoco es para ponerse así Paco, si aquí no pasa ná, creo que el soplo que nos han dao es falso, no deberíamos haberle hecho caso"
Lucas se despedía corriendo: "Te tengo que dejar mi niña, tu padre se cabrea, TQM, que duermas bien"---"Bueno :(, yo también te quiero mucho, muuuuaaaaa"
Lucas se guardó el móvil, y miró la pantalla de la pequeña tele con cara de circunstancias...



(Este es otro de los relatos que tenía escritos de hace tiempo, y como lo que he leído por ahí, que hay unos "spoilers" horrorosos, paso de comentarlos y con eso cabrearme, así que voy a seguir en "mi nube")

viernes, 2 de noviembre de 2007

..."Y me meto en tu cama"...

Hacía apenas un mes que Lucas y Sara habían reanudado su relación. Paco ahora lo consentía, lo que no quería decir que le gustara ver a su pequeña y a su “medio hijo” dándose contínuas muestras de cariño delante de sus narices.
Lucas que lo había captado, trataba de hacérselo entender a Sara, quien siempre respondía que a su padre ya no le importaba que estuvieran juntos y eso había que aprovecharlo.

Era un sábado por la mañana, temprano para ser sábado, pongamos las 8:30h. Sara se levantó cuando oyó que sus padres se iban a abrir el bar, cogió las llaves del piso de Lucas y fue a hacer una visita a su chico. Abrió la puerta con cuidado. Estaba todo en silencio, ni Mariano ni Lucas se habían levantado, así que de puntillas y con su clásica sonrisa pícara, se dirigió a la habitación de Lucas. No estaba cerrada, solo vuelta, empujó despacio y una vez dentro la cerró tras de sí. Lucas estaba boca abajo, sin camiseta, con un brazo encima de la almohada y a medio tapar. Sara amplió su sonrisa y se acercó a la cama. Se sentó y comenzó a darle pequeños besos por la espalda y el hombro. Lucas abrió los ojos y giró la cabeza para comprobar que no lo estaba soñando.
Sara: “Buenos días dormilón”
Lucas: “Sara...¿cómo?...¿cuánto tiempo llevas aquí? (aún aturdido)
Sara: “Vaya”-se incorpora-¿esa es tu manera de darme los buenos días?
Lucas: “Claro que no”-se acerca y le besa la frente- “Buenos días princesa”
Sara le respondió con una gran sonrisa: “Hoy me apetecía venir a despertarte”-se abraza a él
Lucas: “Ya veo ya”-le corresponde con otro abrazo a la vez que le acaricia el pelo.
Sara: “¿Tienes sueño?”
Lucas: “No especialmente”-dice desperezándose, la mira a los ojos y acaba sonriéndole maliciosamente.
Sara: “Podemos acabar lo de anoche...”-y comienza a besarle el cuello
Lucas: “Uummm por mí vale”- le coge la cara con ambas manos y la besa dulcemente en los labios.

Tenían bastante complicado el poder disfrutar de un poquito de intimidad...

Lucas estaba en plena faena de quitarle la camiseta a Sara, cuando de repente paró en seco incorporándose: “Espera”-dijo casi sin aliento
Sara: “¿Qué pasa?”-extrañada
Lucas: “Voy a poner una señal en la puerta para que Mariano no entre”
Y mientras Sara sonreía, Lucas buscaba algo que colgar en el pomo, revolvió su amontonada ropa, y finalmente cogió el cinturón de unos vaqueros y fue a colocarlo. Justo al abrir la puerta se encontró a Mariano que entraba en el baño.
Mariano: “Buenos días”
Lucas: “Eh...buenos días, esto...que...”
Mariano: “¿Qué quieres Lucas?”
Lucas: “Eh...”-mira hacia su habitación-“que...que está Sara”-dice rápidamente-“y que entro yo un momento”-se cuela rápidamente en el baño.
Mariano: “¡Qué cabrón eres tío! Siempre haces igual, estaba yo primero"- protestaba el pobre Mariano mirando la puerta del baño. Luego miró hacia la habitación de Lucas, estaba la puerta ligeramente abierta, no quiso mirar más para no ver cosas que no quería, entonces, Lucas salio y le dio unos golpes en el pecho mientras le decía:
Lucas: “Gracias tío”-y se fue corriendo a la habitación
Mariano negó con la cabeza y entró al baño.
Lucas tumbándose en la cama: “¿Por dónde íbamos?”
Sara: “Ya ni me acuerdo”-con una mano sujetando su cabeza como el que espera aburrido.
Lucas: “A ver”-comezando de nuevo a darle pequeños besitos en cuello, barbilla, mejilla y labios...
...

domingo, 28 de octubre de 2007

Todo un padrazo

Pongo en situación: Lucas y Sara están casados y tienen una niña: Michelle :)

La pequeña Michelle tenía cuatro meses, Lucas y Sara sólían turnarse a la hora de levantarse por la noche si la niña lloraba o si había que darle de comer.
Aquella noche, Lucas estaba desvelao, un caso que se les hacía cuesta arriba le quitaba el sueño, no hacía más que pensar, no podía dar vueltas en la cama porque Sara estaba abrazada a él.
De repente, Alba emitió unos leves sonidos, no lloraba, ni se quejaba, pero Lucas decidió levantarse e interesarse por ella.
S:"¿Dónde vas?- medio dormida
L:"Voy a ver a Michelle, creo que llama"
S:"Ah, voy yo, que me toca a mí"-haciendo ademán de levantarse
L:"Schhsss, no, voy yo"-dijo en voz baja-"no puedo dormir..."-dijo resignado
S:"Como quieras"-dándose la vuelta para coger nueva posición en la cama
Lucas encendió la tenue luz de la mesilla y se asomó por la barandilla de la cuna.
L:"¿Qué pasa Michelle?"-susurrando
La pequeña lo miró con los ojos muy abiertos y empezó a moverse
L:"¿No puedes dormir?"-siguió preguntándole en voz bajita, y después de observarla un rato, y ver que estaba intranquila, decidió cogerla, le dió un suave beso en la mejilla, y se la llevó para no molestar a Sara.

L:"¿Tienes hambre?-mientras caminaba por el pasillo camino de la cocina-"aún no te toca, pero si quieres..."
Lucas le preparó el biberón y se sentó con ella en el sofá del salón. Michelle comenzó a tragar con ganas mientras miraba a su padre con los ojos muy abiertos, él la observaba con cariño mientras le daba el biberón como un auténtico experto.
L:"O sea que al final tenías hambre ¿eh pequeña?"-se levantó y esperó a que echara el aire dándole suaves palmaditas en la espalda y dando unos pasos hacia delante y otros hacia atrás, casi como si bailara con ella. A Lucas le pareció que la niña estaba muy despejada para echarla a dormir, así que decidió sentarse de nuevo en el sofá y tumbarla sobre su pecho. Michelle le daba mucha paz, la quietud que él necesitaba después de un duro día de trabajo, estar con sus niñas como él decía, era la mejor medicina. Por el día las echaba mucho de menos, así que ahora, ese momento, lo iba a disfrutar.
Comenzó a hablarle, a contarle las preocupaciones por el trabajo, las dificultades del caso que llevaban. Michelle lo observaba atenta como si entendiera lo que le estaba contando. Lucas, por su parte, estaba convencido que la niña le entendía.

Sara miró el reloj, había pasado una hora y no habían vuelto todavía. Algo extrañada, se levantó a "investigar" y a medida que se acercaba al salón, oyó a Lucas hablar, se asomó sin entrar y allí estaban los dos: él semiechado y sujetando a la niña sobre su pecho. La imagen era enternecedora, Sara sonrió y sin querer romper ese momento padre-hija, volvió a la cama sin decirles nada.

jueves, 25 de octubre de 2007

"Parece que va a llover"

Estás dormida, de espaldas a mí, yo permanezco de pie, y a mi mente viene el momento en que te dije nuestro "código" secreto, esa frase que me salió casi sin pensar, y que se ha convertido en una frase mágica, especial y que sólo nosotros sabemos que tiene otro significado...no puedo evitar sonreir al recordarlo...también recuerdo cuando la lluvia cayó aquel día en que te lo volví a decir que te quería, que te quería mucho, y era como una confirmación a lo que te había dicho, como una señal de que todo iría bien, que no estábamos equivocados....ahora me emociono..."Parece que va a llover" te digo en bajito....lanzo un suspiro salido de lo más profundo de mí, es como si me hubiera quitado un gran peso al decírtelo, llevaba mucho tiempo queriéndotelo recordar, y nuestra realidad es ahora tan distinta a aquellos días...quizá con los billetes a nuestro soñado destino, sean un "pasaporte" hasta la felicidad que tanto anhelamos Sara...


"Cambio..." by Lucas

Cambio tus lágrimas por mis besos

Cambio mi rabia por tu espléndida sonrisa

Cambio tu desilusión por mis abrazos

Cambio mi desesperación por la calidez de tus manos

Cambio tus dudas por mis palabras que salen del corazón

Cambio mis noches sin dormir por tus ojos llenos de luz

Cambio tus sueños por.... no los cambio, me los quedo para poder hacerlos realidad

lunes, 22 de octubre de 2007

La ¿siesta?

Era sábado, las cuatro y media, Sara estaba terminando de planchar la ropa acumulada durante la semana, Lucas estaba en la siesta, siempre que podía se echaba un rato después de comer, era muy dormilón. El había fregado los cacharros y ayudado a Sara a doblar unas sábanas, y aunque había insistido para que Sara le acompañase en la siesta, ella dijo que había ropa por recoger y que ya iría más tarde.
Así se repartían las faenas: Lucas se encargaba de la limpieza, aunque Sara siempre estaba detrás por si hacía algo a medias, y ella plancha y la cocina, aunque esto último lo hacían a medias y eran igual de inexpertos, siempre poniendo su mejor intención a la hora de cocinar, pero tenían mucho que aprender todavía.
Sara cogió con cuidado unas camisetas perfectamente apiladas y fue a la habitación a colocarlas en los cajones, intentó no hacer ruido, y mientras repartía la ropa, la suya y la de Lucas, lo miraba de vez en cuando para comprobar que no se había despertado.
Hizo otro viaje a la habitación con unos vaqueros, cuando cerró el armario, toda su atención fue para Lucas: él estaba boca arriba, con una mano detrás de su cabeza, y una pierna flexionada bajo la otra totalmente estirada. Sara esbozó una de sus pícaras sonrisas, se descalzó y se tumbó a su lado, arrimándose a él cuanto pudo, eso hizo despertar a Lucas.
-“Hola”-dijo somnoliento, y sacando su mano de debajo de su cabeza, la rodeó por el hombro y volvió a cerrar los ojos-“¿Qué hora es?”-preguntó sin abrirlos.
-“Las cuatro y media”-posando su mano en el pecho de Lucas
-“Bien”-susurró-“Solo un ratito más”
Su plan para el resto del día era cine, cena y de bares.
Sara pensó que no era mala idea dormir un poco para estar mejor por la noche, pero no lo conseguía, Sara no era de dormir siesta, y casi siempre aprovechaba el rato que Lucas dormía para estudiar, leer o hacer cualquier otra cosa, pero aquella tarde no le apetecía hacer nada especial, solo estar con Lucas. La única pega es que él dormía plácidamente y Sara no soportaba verlo dormir y ella estar aburrida, así que, como alguna que otra vez, empezó a acariciarle: primero el pelo -Lucas apenas se movió-, luego la cara-Lucas ya se empezó a remover-, luego con el dedo recorría su torso, desde el cuello hasta la tripa, entonces Lucas ya masculló un “Saraaaa”, ella lo había conseguido, le había despertado.
-“¿Queeee?”-protestó ella inocente
-“No empecemos”-dijo entre risas sin haber abierto todavía sus ojos
Sara paró, pero solo unos segundos. Su pierna abrazó el cuerpo de Lucas y una de sus manos se coló bajo su camiseta. Este finalmente, suspiró, abrió los ojos y se encontró a una Sara contenta de haber cumplido su objetivo.
-“¿Qué quieres?, ¿jugar?-incorporándose
Sara asintió divertida.
-“Pues.....juguemos”-y Lucas consiguió colocarse encima de ella para comenzar a hacerle cosquillas por el cuello a base de pequeños mordisquitos.....
.........................

sábado, 20 de octubre de 2007

Una chorradilla

Sí, es un "relato" si es que se puede llamar así que escribí hace mucho tiempo en mi cuaderno y que lo pasé al ordenador justo el día que se me fastidió. Ahora dudaba si colgarlo o no, porque es muy simple, pero bueno, ya que en su día fue uno de los elegidos para enseñaroslo, ahí va:
Os pongo en "situación": Sara y Lucas están casados y ella embarazada....


Sara aporreaba el mando a distancia cambiando constantemente de canales, cuando no era cotilleo basura, eran peleas absurdas de invitados que parecían preparadas, sino anuncios,..nada interesante. Lucas estaba tardando más de lo habitual, últimamente llegaba lo más pronto que podía, pero ese día él no la había llamado para avisar que llegaría tarde, y Sara se estaba empezando a impacientar. Se puso en lo peor, empezó a preocuparse, quizá había tenido un accidente o un percance en el trabajo y no querían avisarla en su estado..
Tenía miedo de llamar a Lucas y encontrarse con otra persona al otro lado del teléfono contándole alguna desgracia, así que esperó un poco más...a los pocos minutos, cogió el móvil que estaba encima de la mesa y marcó decidida el número de Lucas: “apagado o fuera de cobertura”, “genial” masculló Sara, llamó a su padre, pero le dio la señal de comunicando, eso, le puso más nerviosa todavía, sin casi pensarlo, marcó el número de Mariano y de repente y antes de que descolgara, se oyeron las llaves en la cerradura y apareció Lucas.
L:”¡Hola!..tienes mala cara”-algo preocupado dejando las llaves en la mesa
S:”¿Mala cara?..los siete males me estaban entrando al ver que no llegabas"-sus ojos empezaban a llenarse de lágrimas.
L:”Eh, eh”- se acerca a abrazarla
S:”Y tu móvil no...no estaba disponible”-con la voz entrecortada por el incipiente llanto
L:”Olvidé el cargador”-dice sonriendo para calmarla
S:”A mí no me hace ninguna gracia”- se separa de él -“estaba preocupada ¿vale?”
L:”Fui a llevar a Mariano a recoger su coche al taller...no pensé en llamarte” – entristecido por haber asustado a su pequeña-“Ven aquí”-la vuelve a recoger y la abraza-“Aaaayyy mi niña”-y le da sonoros besos en la cara-“lo siento, ¿vale?”
Sara se dejaba querer y mimar por Lucas, y lo abrazaba con fuerza como si no lo quisiera soltar nunca, apoyando su cara en el pecho de Lucas.
L:”¿Preparamos algo de cena?”-cuando Lucas notó que Sara estaba más tranquila.
Ella asintió haciendo sus clásicos pucheritos infantiles que le encantaba hacerr de vez en cuando.
L:”Uuyyyy”-y le da un sonoro beso en los labios-“¡guapa!”
Y a Sara ya se le pasaron todos los males, con ese abrazo y esos mimos de su chico, ya tenía suficiente para reponerse, ya que con el embarazo estaba más sensible de lo normal, y Lucas, que era consciente, andaba con más cuidado con lo que decía o hacía para evitar que Sara se preocupara...

miércoles, 3 de octubre de 2007

Una vida en común (y III) by Lucas y Sara

Esa mañana era especial, diferente a todas la que había amanecido junto a ella. Ahora no estaban escondidos, ni “haciendo nada malo”, ésta vez lo habían hecho “bien”, no tenían nada que temer...
Anoche habían conseguido cenar solos, su primera cena en su nuevo hogar, y Lucas quiso sorprender a Sara con una nueva receta que había estado practicando con Mariano esa semana. Sara preparó la mesa cuidando cada detalle: el mantel, la vajilla, las copas, las velas...y el champán que ella misma había traído del bar por la mañana,...había un gran motivo para celebrar...
Sara se sorprendió de las hasta ahora desconocidas dotes culinarias de su chico, nunca había probado un pescado tan delicioso. A la hora de sacar el postre, Lucas sugirió pícaramente tomarlo para después, ya que antes prefería probar su “postre favorito”....y a las dos de la mañana estaban los dos con una cuchara cada uno y un bote de helado, ella vestida con la camiseta de Lucas y él con el pantalón del pijama, apoyados en la encimera, de medio lado, apenas hablaban sólo devoraban el helado y se dedicaban miradas

Nada más abrir los ojos, giré mi cabeza hacia la derecha para cerciorarme que seguía ahí conmigo, una sensación de absoluta felicidad se apoderó de mí. Estaba de medio lado, con mi camiseta, en posición fetal y algo encogida quizá por el frío de la mañana, así que subí más el edredón y la arropé con cuidado. Ella se removió ligeramente, pero no se despertó, miré el reloj, las siete menos cinco, aún era pronto, y además era domingo....Volví a recostarme, frente a ella, y seguí observándola hasta que el sueño me venció de nuevo...

Unos sonidos “familiares” que hacía tiempo que no escuchaba, y que ahora eran música para mis oídos me despertaron: los ronquidos de Lucas. Y ahí estaba él, con una mano bajo su cara, que es como acostumbraba a dormir y roncando, bueno, respirando fuerte como él solía decir. Yo no pude evitar sonreir, tanto, que se me escapó una pequeña carcajada, así que me tapé enseguida la boca para evitar que él me oyera y se despertara, pero no sirvió de nada, abrió sus ojos lentamente y al verme de la guisa en la que me encontraba (con la boca tapada y los ojos muy abiertos) me preguntó con la voz algo ronca:
- ¿Pasa algo?-extrañado
Yo negué con la cabeza y finalmente me eché a reir
¿De qué te ries?-incorporándose y aún sin comprender el motivo de mi risa.
Yo me incorporé también, le besé en el hombro y le contesté :”De tu respiración fuerte...no sabes cuánto la había echado de menos”
-¡Qué mala eres!-dijo tumbándose nuevamente boca arriba
-“No te enfades”-haciéndome la inocente, y seguí:-“Ahora ya no me hace falta despertador”-y volví a reir de nuevo
-“Pero bueno...sí que te has despertado graciosa tú hoy”-cruzándose de brazos.
-“No te enfades Lucas”-intentando quitarle importancia
Después de varios segundos de semblante serio, poco a poco se le fue dibujando una gran sonrisa: “¿Cómo voy a enfadarme?...encantado de ser tu despertador”
-“Y yo que tú lo seas”
Lucas abrió sus brazos para acogerme en su regazo, yo acudí feliz, cogí posición cómoda sobre su pecho y nos quedamos un ratito más en la cama...

lunes, 1 de octubre de 2007

Una vida en común (II) by Sara y Lucas

Y llegó el esperado y a la vez temido día. Fuí yo quien le comunicó a mi padre que iba a vivir con Lucas, él estaba a mi lado, sentado en el sofá, cogido de mi mano, estaba más nervioso que yo, pero se hacía el valiente y disimulaba como podía...Papá no dijo mucho, apenas unas frases: “me lo imaginaba”, “y...¿lo habéis pensado bien?”, “Sara, eres muy joven..”, lo de siempre...si ya estaba algo distante con Lucas, ahora lo estaría más.
Al cabo de una semana, ya estaba instalada en mi nuevo hogar. Lucas le pidió a Jimmy que pintase la habitación del color que habíamos hablado, compramos algunos muebles nuevos también para la habitación, poco a poco la fuimos arreglando a nuestro gusto, bueno, más bien al mío, ya que Lucas me complacía en todo, solo se quejó cuando apenas le dejé sitio en el armario.
Yo había comenzado las clases. Empecé un módulo de farmacia ya que yo quería trabajar en comisaría, y ya que el trabajo de mi tía me parecía apasionante, ella me aconsejó que estudiara algo relacionado con laboratorio, además de unos cursos específicos, y así tendría posibilidades de entrar como ayudante de la policía científica. Algunas tardes iba a comisaría, y me limitaba a observar el trabajo de Silvia, además de estar un ratito con Lucas claro, y si algún caso que llevaban ellos, estaba la científica de por medio, me sentía importante “trabajando” con ellos, bueno, yo sólo miraba y escuchaba, pero para mí era mucho...aunque esto ocurría muy pocas veces...Me iba a aplicar mucho con los estudios, tenía que sacarlo como fuera..

El día que elegimos para que Sara se mudara por fin, fue un sábado, así tendríamos más tiempo en fin de semana de terminar de organizarlo todo, bueno, esa mañana me tocó trabajar, no quiero pensar que Paco tuviera nada que ver con eso...
Yo había disfrutado mucho hablando con Sara sobre las reformas que íbamos a hacer a nuestra casa: el color de las paredes, el nuevo armario, las cortinas, la lamparita de noche, la nueva cafetera, la cortina del baño,...todos y cada uno de los detalles, y eso que Paco lo puso un día en duda,...¡qué poco me conoce!...
Llegué un poco tarde, pero a tiempo para comer. Sara y Carlota habían preparado la comida, y Mariano nos acompañó también, así por la tarde, me ayudaría a terminar de montar unos muebles y colgar unos cuadros...
No veía el momento de quedarme a solas con ella, Paco y Lola llegaron a media tarde para ver cómo nos había quedado, Paco era la primera vez que entraba en nuestra habitación, y no puso demasiado entusiasmo como era de esperar...y eso que Lola no paraba de decirnos lo bonita que nos había quedado...Sara sonreía feliz agarrada del brazo de su madre, yo no pude evitar sonreir también, mientras pensaba que iba a demostrarles a todos que Sara sería muy feliz conmigo, y yo con ella, y algún día Paco, tendría que reconocer que se había equivocado al dudar si yo era o no el adecuado para su hija...